lunes, 30 de junio de 2008

Yule

El frío y la lluvia acariciaban las paredes de aquella casa. El viento susurraba en mi oído los antiguos pensamientos que me invadían en noches como aquella. El sol se había puesto hacía mucho, era la media noche de una noche casi eterna, sombría, larga; la más larga y oscura de todas las noches…
Mi mente y mi corazón por mucho tiempo habían estado como aquella noche: fríos, oscuros, pesadamente densos, y con una lluvia constante que corroía las pocas esperanzas que quedaban. El Sol, y todo lo que ello conlleva, terminaba de morir aquella noche, igual que yo. Sin nadie que me acompañara, estaba solo.
Como si cobraran vida, las sombras me envolvieron y las escuché susurrar, en mi oído, los recuerdos que olvidé, las risas que se fueron, los cuentos que vivía cuando niño y que ahora tan sólo eran polvo en mi memoria. Como impulsado por esos murmullos abrí libros y cajones, y saqué de ellos la amarga sal, un vaso que contenía el llanto del cielo, una vela que creí perdida, y una pluma blanca y ligera como el viento de la mañana. No tenía un Lugar Sagrado, ni altar, ni templo, mas con la pluma saqué el polvo de una vieja estufa, la iluminé con la llama de aquella vela y la consagré con agua y sal. Añadí otra llama: una vela blanca que ardería según la llama de mi propia Fe.
Como cuando niño, dirigí mis palabras a la Noche que me envolvía; y mis palabras alcanzaron no sólo a la Noche, sino también al lejano Día. Y me escuchó la Tierra, que me otorgó pies firmes; y el Aire, que me recordó como hablar; y el Fuego que no se apartó de mi lado en aquél frío, para no dejarme a oscuras; y también el Agua, quien dio el abrazo más fuerte. Y, finalmente, llegó el momento de saludar al Espíritu, y de llamar al altar a los Antiguos, a los Dioses y las Diosas que vieron al Hombre nacer, crecer y morir. En ese círculo se reunieron todos: Guerreros, Doncellas, Madres, Magos y Sabios, Ancianos y Padres, todos esperando el nacimiento del Nuevo Sol.


En el Caldero ardieron los leños en homenaje al Astado, y junto a ellos se arrojaron las penumbras de una vida que ya no tenía sentido. Ardieron juntos, y juntos se consumieron. Los suspiros que siguen a esa noche limpiarán esas oscuras cenizas.
Al amparo de la Noche, frente al Fuego de Yule, el Nuevo Sol trajo la Luz Renovada a este mundo de sombras. Los mantos oscuros de aquellos que cayeron en la Oscuridad, quizás tengan aún una posibilidad de ser limpiados. Las almas aún pueden encontrar su camino de vuelta, mas no volverán a lo mismo. En algún momento, hasta los corazones puros son corrompidos. Traiga este Sol la Luz a los Rincones en sombras, y permítase a los Hombres ver Esa Luz.

miércoles, 25 de junio de 2008

eX Dream.

eX Dream

(Myuji)

Se acerca el final de este mundo.
Los sueños y las esperanzas ya no importan.

Duermes en tu corazón,
pero no despertarás.
Siente con estas manos un futuro que no puede ser cambiado.

Ardiendo por tu vida.
Esta vida se consumirá algún día,
incluso si intentas evitarlo.
(Por un sueño perfecto)
Ahogado en mis sueños,
aunque se los recuerde, los sueños sólo son sueños.
Eres luz de estrella.

En ese mundo, desbordante de luz,
tu alma se perderá.
Inmediatamente después del despertar del ángel que entrega su amor.
Con estas manos, impide el final del futuro.

Ahogado por mi vida.
Algún día se la golpeará, pues esta vida no puede regresar.
(Por un sueño eX).
Ahogado en tus sueños, incluso si los recuerdo,
¿en dónde continúan los sueños?
Soy la luz de la luna.

Ahogado por tu vida.
Aguardan sorpresas, sin importar lo que se espere.
(Por un sueño perfecto).
Ahogado en mis sueños.
Incluso si llega la destrucción, no escaparé.

Ahogado por mi vida.
Nunca vacilaré, estos sentimientos no se detendrán.
(Por un sueño eX).
Ahogado en tus sueños.
Compañero a la prisa, esto se convertirá en el camino hacia el mañana.
Yo soy la luz de las estrellas.



http://www.youtube.com/watch?v=qO2ALzHVYgE

jueves, 17 de abril de 2008

Nueve Meses...


Pronto se cumplirán nueve meses. Nueve oscuros meses en los que he sentido en la propia carne el peso de la Lanza, y del hambre de Pan y Agua. Largos y tensos meses en los que vi perecer ante mí a todo un mundo. Ríos de sangre se vertieron, cabezas rodaron, y almas libres quedaron sin cuerpos para habitar.



Pronto se cumplirán nueve meses desde que dejé de cantar y conjurar para escuchar, y nada se oyó desde los infinitos cielos. 23 años perdieron sentido, y mi rumbo se perdió en algún lugar entre el intuitivo y el racional, entre el mago y el sacerdote; en ese espacio vacío y baldío en el que tan sólo te resta esperar a que la oscuridad te envuelva para que todo cese por fin y puedas, simplemente, cerrar los ojos.

“La Muerte solo es eso, muerte”, fue lo que dije en aquellos días, y no me arrepiento ni me retracto de haberlo dicho, pues la muerte (los cambios) son eso, cambios, y si cada muerte es un cambio, entonces creo estar viviendo la mayor de mis muertes hasta ahora. ¿Quién es lo suficientemente “Digno” como para decir quién es más o menos honorable a la hora de morir o de cambiar? ¿Somos los humanos lo bastante Concientes como para poder ponernos en los zapatos de otro y decidir si su motivo es justo o injusto; si sus argumentos son más o menos válidos?... La Muerte interior es vivida por cada persona en silencio, y aunque pueda expresarse lo mejor posible en palabras, el texto se queda incompleto, corto, pues el tiempo a ciegas, a oscuras, las lágrimas, la angustia, la impaciencia, la desilusión, la impotencia, la rabia y la pena no tienen correspondiente en la tinta o en la voz.

Ya serán nueve meses, y algunas cosas se han conseguido sacar en limpio, cosas que no me esperaba del todo, pero que, siguiendo la voz de mi intuición, supe desde antes de que todo esto comenzara. Ahora que el sacrificio en el Árbol está por concluir y que las Nueve Líneas comienzan a vislumbrarse en lo más profundo del Pozo, es momento de “Saltar entre Gritos” y caer a la Tierra, deshecho por el dolor y el agotamiento, para luego despertar, conciente de que lo primero que veré será el cegador resplandor de una Hagalaz… ardiendo en mi mano…

Lo que resulte de todo esto quizás ya esté escrito en el Antiguo Pozo, aunque los renglones finales siempre están por escribirse…

Nam ec vp rvnar
opandi nam

fell ec aptr þaðan

martes, 11 de marzo de 2008

Hávamál: Canto VI

::: VI :::
:: Lióðatal ::
: Serie de Conjuros :

146
Los conjuros que sé yo que ni esposa de rey
ni hombre alguno sabe:
"auxilio" se llama el que auxilio te da
en pleitos y penas y en malas dolencias.

147
El segundo sé, remedio de aquellos
que quieren ser curanderos.

148
El tercero sé, si mucho preciso
dejarme a alguno trabado:
sus filos le emboto a aquel mi enemigo
y ni armas ni mañas le valen.

149
El cuarto sé, si preso me ponen
y atados los miembros tengo:
yo canto el conjuro y me puedo escapar;
libres los pies se me quedan,
sueltos los brazos.

150
El quinto sé, si lanza yo veo
que busca traidora a mi gente:
por recia que vuele parada la dejo,
si mi vista la ve.

151
El sexto sé, si en raíz me laceran
del árbol con savia tomada:
el hechizo que a mí aquel hombre me canta
él se lo sufre y no yo.

152
El séptimo sé, si entre altas llamas
veo en la sala a mi gente:
por mucho que arda salvarlos puedo,
tal el conjuro que canto.

153
El octavo sé, ese que siempre
útil será que se aprenda:
odio que surja entre hijos de jefe,
yo pronto cortarlo puedo.

154
El noveno sé, si mi barco peligra
y lo he de salvar en la mar:
yo el viento detengo que azota las olas
y toda la mar sosiego.

155
El décimo sé, si brujas veo
que arriba están por los aires:
de manera que yo hago que locas huyen
y no dan con sus cuerpos
y no dan con sus mentes.

156
El undécimo sé, si a la guerra llevo
a mi tropa de viejos amigos:
tras mi escudo les canto y ellos con fuerza
bien en la lucha entran,
bien de la lucha salen,
bien me regresan de ella.

157
El duodécimo sé, si veo al ahorcado
que arriba en el árbol se mece:
de manera yo grabo y las runas tiño
que el muerto se anima
y me tiene que hablar.

158
El decimotercero sé, si al nuevo guerrero
echarle las aguas debo*:
no caerá él si a la guerra fuere,
lo respetan a él las espadas.

159
El decimocuarto sé, si yo entre los hombres
decir de los dioses debo:
de los ases y elfos yo doy toda cuenta.
¡No hace otro tanto el necio!

160
El decimoquinto sé, que el enano Tiodrorir
a las puertas de Delling cantó:
con la fuerza de los ases, con la gloria de los elfos,
lo cantó a Hroptatyr** con la ciencia.

161
El decimosexto sé, si cauta mozuela
quiero que gusto me de:
su mente y su amor para mí se los vuelvo
a la niña de blancos brazos.

162
El decimoséptimo sé, la niña mocita
que no se me vaya.
Nunca, Loddfafnir, tuyos serán
estos conjuros,
aunque has de saberlos,
debes ganarlos,
te urge obtenerlos.

163
El decimoctavo sé, aquel que jamás
a doncella diré ni a casada
- es siempre mejor que sepa uno solo,
y aquí los conjuros acaban -,
sino tan sólo a aquella que me eche el brazo
y también a mi hermana.

164
Ya ahora en la sala de Alto
los dichos de Alto se cantaron
para todo provecho del hombre,
para poco provecho del ogro.
¡Salud al que dijo!
¡Salud al que supo!
¡Quien algo aprendió, que lo goce!
¡Salud a los que esto oyeron!

___________
* Bautizo pagano.
** Odin.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Hávamál: Canto V

::: V :::
:: Rúnatal ::
: Canción de las Runas de Odín :

138
Sé que pendí nueve noches enteras
del árbol que mece el viento (Yggdrasil);
herido de lanza y a Odín ofrecido
- yo mismo ofrecido a mí mismo -
del árbol colgué del que nadie sabe
de cuáles raíces arranca.

139
Ni pan me tendieron ni copa alguna;
fijo en lo hondo miré;
las runas alcé, las gané entre gritos;
caí a la tierra de nuevo.

140
Nueve conjuros del hijo de Boltorn,
del padre de Bestla, aprendí,
y también he bebido el excelso hidromiel,
el que estaba en Odrorir.

141
Todo saber yo entonces logré,
de poder me llené y de gozo:
de palabra a palabra la palabra me fue,
de acción en acción la acción me llevó.

142
Averigua las runas y aprende los signos,
las runas de mucha fuerza,
las runas de mucho poder,
que el tulr supremo tiñó
y los altos poderes hicieron
y el señor de los dioses grabó.

143
A los ases Odín, a los elfos Dain,
a los enanos grabóselas Dvalin,
a los gigantes Asvid;
yo mismo algunas grabé.

144
¿Las sabes tú grabar? ¿Las sabes tú entender?
¿Las sabes tu teñir? ¿Las sabes tú probar?
¿Les sabes tú pedir? ¿Les sabes tú ofrendar?
¿Les sabes tú ofrecer? ¿Les sabes tú inmolar?

145
Mejor no pedir que por todo ofrendar;
su pago la ofrenda busca;
mejor no ofrecer que siempre inmolando.
Así grabó Tund* antes que gentes hubiese;
allá revivió cuando vino de nuevo.

__________
*El Tronante, Odín.

Hávamál: Canto IV

::: IV :::
:: Loddfáfnismál ::
: Discurso de Loddfáfnir :


111
Palabras ahora en el podio del turl,
a la vera del pozo de Urd;
yo vi y callé, yo vi y medité,
al habla atendí de los dioses;
de las runas oí, su poder escuché
por la sala de Alto,
en la sala de Alto.
Esto escuché que decían:

112
Te damos Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
De noche no salgas si no es a espiar
o vas a excusado sitio.

113
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Con bruja abrazazo jamás te acuestes
ni que ella te trabe los miembros.

114
Ella te hará que no tengas en nada
asamblea o palabra de rey,
que ni quieras comida ni trato con nadie
y todo angustiado te acuestes.

115
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
De hembra casada nunca pretendas
sacarte amores.

116
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Si has de viajar por montaña o por fiordo
date una buena comida.

117
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Nunca le cuentes al hombre malo
desgracia que tengas;
los hombres malos jamás corresponden
a la buena intención.

118
A uno yo vi al que mal mordían
palabras de mala mujer:
la falsa lengua cobrose su vida,
un hombre en verdad sin culpa.

119
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Si tienes amigo en el cual confías,
vete a menudo en su busca;
de zarzas se cubre y de altas hierbas
camino que nadie frecuenta.

120
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Procura ganarte al hombre bueno;
conjuros aprende siempre.

121
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
No seas tú nunca el primero en romper
con un camarada;
si no tienes a alguno al que todo cuentes
tendrás angustiado el pecho.

22 Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
No tengas jamás discusión ninguna
con mico ignorante.

123
Pues el hombre malo jamás corresponde
al bien que le haces;
el hombre bueno será quien te logre renombre y fama.

124
Por igual que un hermano tiénese aquel
al que todo se cuenta;
nada hay peor que el poco sincero,
no es bueno el amigo que a todo asiente.

125
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
A un hombre peor, ni tres feas palabras;
a menudo el mejor concede
cuando busca el peor pelea.

126
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Harás un zapato o harás una lanza
sólo si son para ti;
mal hecho el zapato o la lanza torcida
y tu mal te desean.

127
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Donde hallares maldad con maldad responde.
¡Que paz tu enemigo no tenga!

128
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Nunca un mal contento te de,
lo bueno alegrarte debe.

129
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Para arriba no mires si estás peleando
- ¡Iguales que locos los hombres quedan! -,
no vaya a agarrarte hechizo.

130
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Si quieres ganarte a la hermosa muchacha
y que ella gusto te de,
prométele y dile y cúmplele siempre:
a nadie buen trato hastía.

131
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Sé cauto, te digo - mas tampoco te pases -,
sobre todo bebiendo o con hembra casada,
lo tercero, también, no te engañen ladrones.

132
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Nunca de un huésped te rías o burles
ni de un caminante.

133
Se pregunta a menudo la gente en la sala
qué hombres serán los llegados:
nadie hay tan bueno que falla no tenga
ni tan malo que nunca sirva.

134
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Del turl venerable jamás te rías:
es bueno a menudo lo dicho por viejo;
a menudo bien habla el talego curtido,
el que cuelga entre cueros
y entre pieles se mece
y entre tripas se orea.

135 Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
No le grites al huésped ni lo eches afuera,
dale buen trato al pobre.

136
Pesada la tranca que se ha de alzar
para abrirles a todos;
si anillo no das, un mal te desean,
dolor que tus miembros cojan.

137
Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Cuando mucho bebieres, recurre al poder de la tierra
(de cerveza la tierra libra, como el fuego de pestes,
de pujo el roble, de embrujo la espiga,
de sofoco el saúco - contra hechizos se pide a la luna -,
de picada el brezo, de desgracia las runas),
del vómito libra el suelo.

Hávamál: Canto III

::: III :::
:: Heilræði ::
: Segunda Noticia de Odín :


103
Alegre en su casa, festivo con huésped
y cauto ha de ser el hombre;
memorioso y locuaz, si quiere ser sabio;
lo bueno a menudo cuente.
Por imbécil se tiene al que apenas habla,
es ese el modo del necio.

104
Visité al viejo gigante; heme aquí vivo;
diome allí poco el callar:
parla abundante servicio me hizo
en la sala de Suttung.

105
Con la boca de Rati camino me abrí
con ella la roca royendo:
por alto y por bajo - arriesgué la cabeza -
pasábanme sendas de gigantes.

106
Gunnlod me dio en su trono de oro
del excelso hidromiel;
mal yo a ella después le pagué
su buena intención,
su sentir sincero.

107
De la bien conseguida (Gunnlod) bien me serví
- ¡poco le falta al sabio! -
y Odrorir ahora en lo alto está,
en el templo del dios de los hombres.

108
Todavía quizás pudiera yo verme
allá en el reducto del ogro
de no haberme servido de Gunnlod hermosa,
que encima el brazo me echó.

109
Allá a la mañana, los ogros fueron
y en la sala del Alto por el Alto preguntaron:
que si vivo volvió con los dioses Bolverk*
o si Suttung lo había matado.

110
Se tenía de Odín juramento en la anilla.
¡Quién le creerá ya nada!
Traicionado a Suttung dejó a su partida
y a Gunnlod llorando.
______________
*El que hace males, Odin.